En el nombre del padre y del hijo: la esperanzadora responsabilidad social de papá en la crianza

En estos tiempos de represión cibernética o de comodismo social nos falta valentía para tocar este tema, más aún en nuestra sociedad marcada por la interiorización de un feminismo “mal sano”, disfuncionando el papel trascendente y social que aporta la relación paterno-filial, lo peor del asunto que si nos preguntamos ¿Quiénes pagaremos por esto? seremos nosotros, la misma sociedad.
Lamentablemente seguimos favoreciendo el “abandono de la mujer” por medio de la facilidad legal para disolver el matrimonio. Sin presagiar que mientras disminuyan los matrimonio se incrementa la posibilidad de abandono del padre en la crianza de los hijos.
El Doctor Ducam Timms de la Universidad de Estocolmo durante 18 años realizó un seguimiento a 15,000 niños que tuvieron en su vida ausencia paterna, los resultados arrojaron consecuencias catastróficas cuando el padre se desvincula emocional y físicamente de su hogar por ende de sus hijos.
Entre los resultados encontrados esos jóvenes mostraron mayor dificultad para controlar sus impulsos (relaciones desordenadas sexualmente), mayor vulnerabilidad a la presión de grupos, un 63% de los suicidios es de jóvenes sin padres, el 90% de los niños que se van de casa provenían de familias sin padres, el 85% de los chicos con desordenes de conducta vienen de familias sin padre, el 75% de jóvenes en centros de desintoxicación no conocían a su padre, el 70% de jóvenes internados en reformatorios creció sin padre, el 85% de jóvenes en prisión provienen de familias sin padres y los datos siguen de manera escalofriante.
Notamos una fuerte asociación estadística entre ausencia del padre y delincuencia. Así mismo, se afirma que las sociedades con mayor compromiso del padre en la crianza de los hijos son las menos violentas. La pobreza en los niños sin padre tiene 5 veces más posibilidad de continuar así. El estudio arroja entonces de manera conclusiva que los efectos negativos cobran mayor intensidad cuando los hijos son varones.
La frustración de crecer sin un padre, afecta de manera directa el sistema inmunológico afectado por el stress de esos hijos, que degenera en el sentimiento de abandono y desamparo, afectando en la salud física y emocional de esos jóvenes con ausencia paterna. Eso lo observamos de los Informes Psicológicos en los procesos de tenencia y visitas. ¿Por qué continuar exponiendo al maltrato a nuestros niños y niñas?
Los beneficios de tener un PAPÁ en casa son increíbles tales como: los hijos de padres presentes y responsables tienen mejor capacidad lingüística, mejor cociente intelectual, son jóvenes más sociables, desarrollan más empatía y sentido de compasión, tienen mayor autocontrol de sus impulsos entre ellos control sobre sus apetitos sexuales, son más líderes, tienen más elevada la autoestima, incrementan su sentido de felicidad, llevan un correcto aprendizaje en la escuela.
Frente a estos datos se hace necesario reflexionar en algo, ¿el trabajo del padre termina en la concepción? o ¿solo son simples empleados para dar pensiones de alimentos? ¿por qué nos hemos encargado de denigrarlos, excluirlos inclusive los hemos desaparecido de las familias? ¿por qué no pensar en cambiar el paradigma? y procurar obligatoriamente la tenencia compartida, es decir para que el peso de la crianza, cuidado de los hijos no lo tenga solo la madre.
La paternidad es más efectiva cuando va acompañada de la maternidad enmarcada dentro del matrimonio. La sociedad tiene un flagelo, una deuda silenciosa con niños y niñas que es la ausencia del padre, empecemos por reforzar, promover y proteger al matrimonio como incubadora de la paternidad.
Un cafecito bien legal (2020). Maria Angela Huamán Alarcón.
Abogada de Familia, Conciliadora extrajudicial, Diplomada en gestión pública.
Protegiendo tus derechos, www.mufasyd.org Lima, Perú.
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